CONCURSO POR UNA PLAZA MAGISTERIAL
Por Rodolfo Cruz Bustos
Una de las recientes novedades en
la asignación de plazas magisteriales es el concurso nacional que se efectúa
para la obtención de una de ellas. La Secretaría de Educación
Pública anunció que 151 mil 668
aspirantes a una plaza de maestro presentarán el próximo domingo el Examen
Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes en más de 310 sedes del país. Sin
duda, esto es un logro apenas mínimo de la sociedad, pero algo es algo.
Es inconcebible que un recurso
público se tenga como botín de unos cuantos como sucede en nuestros días. Desde
que se fundó el sindicato magisterial y aún antes, la educación es usada de
manera patrimonialista. Los profesores enquistados en la cúpula sindical de ninguna
manera son los dueños de los recursos públicos que se asignan a la educación y
mucho menos deben de decidir quién merece una plaza, pero sucede. Es sabido que
las plazas magisteriales se traspasan de profesores en vías de jubilación a los
hijos aspirantes que realizan estudios en educación o que ya tienen la
licenciatura en alguna rama de la educación. Independientemente de que tengan
el perfil o no, hacen antesala en las oficinas sindicales para ver los
mecanismos para la asignación de una plaza. Muchos de los llamados líderes sindicales
acosan a aspirantes jóvenes en tanto llega la ansiada plaza, prometiendo
que además de la misma, tendrán una
excelente ubicación laboral. Las historias de corrupción, de acoso, de tráfico de influencia son muchas
y se mantienen impunes.
Ahora, en el caso de la
filiación política, se juega a que el Partido es el que va interceder por ell@s,
pero no el viejo PRI, ahora es el PANAL. Desde antes del examen, los jóvenes
aspirantes se ven envueltos en reuniones partidistas, a las que asisten con el sueño
de tener la plaza de maestro que les permita ser su sustento de vida. Muchos participan
en los cursos improvisados ex profeso para estudiar contenidos que se presume
vendrán en el examen; los cursos también se convierten en un filtro ideológico
para la participación sindical y partidista en la trinchera de la Maestra Elba.
Algunos de los aspirantes a una
plaza magisterial en el examen citado me preguntaban si el examen era legal,
porque tenían sus dudas pues ellos no eran hijos de maestros y sabían que a
éstos se les estaba dando preferencia. Les contesté que su obligación moral era
creer en el proceso. Les dije que la SEP anunció la presencia de un prestigiado
organismo que iba a dar legalidad al examen, para que no quedara duda de que
los que serían seleccionados eran con base en los resultados del examen. Les puntualice: “Deben de hacer su máximo
esfuerzo y ganar en buena lid, como estudiantes honestos, porque de ello
depende que nuestro país cuente con los mejores maestros”.
Sé que el examen no garantiza
contar con los mejores profesores, pero eso tuve que callarlo ante mis, ahora, ex alumnos para salir de paso.
El sistema está en una situación extremadamente preocupante. Quienes dirigen la
educación lo hacen desde consignas partidistas e intereses que no responden a
las expectativas sociales. Realmente el sistema educativo está controlado por
grupos que negocian los alcances de las reformas, pero no hay participación
suficiente de la base magisterial para que esta situación cambie, por lo que se
tendrá que esperar a nuevos tiempos, con exámenes no secuestrados, ni
aspirantes desilusionados antes de llegar siquiera a los mismos, no se diga a
los resultados de ese examen en el que
sólo uno de siete podrá obtener horas o una plaza inicial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario