lunes, 16 de julio de 2012


CONCURSO POR UNA PLAZA MAGISTERIAL
Por Rodolfo Cruz Bustos
Una de las recientes novedades en la asignación de plazas magisteriales es el concurso nacional que se efectúa para la obtención de una de ellas. La Secretaría de Educación Pública  anunció que 151 mil 668 aspirantes a una plaza de maestro presentarán el próximo domingo el Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes en más de 310 sedes del país. Sin duda, esto es un logro apenas mínimo de la sociedad, pero algo es algo.
Es inconcebible que un recurso público se tenga como botín de unos cuantos como sucede en nuestros días. Desde que se fundó el sindicato magisterial y aún antes, la educación es usada de manera patrimonialista. Los profesores enquistados en la cúpula sindical de ninguna manera son los dueños de los recursos públicos que se asignan a la educación y mucho menos deben de decidir quién merece una plaza, pero sucede. Es sabido que las plazas magisteriales se traspasan de profesores en vías de jubilación a los hijos aspirantes que realizan estudios en educación o que ya tienen la licenciatura en alguna rama de la educación. Independientemente de que tengan el perfil o no, hacen antesala en las oficinas sindicales para ver los mecanismos para la asignación de una plaza. Muchos de los llamados líderes sindicales acosan a aspirantes jóvenes en tanto llega la ansiada plaza, prometiendo que  además de la misma, tendrán una excelente ubicación laboral. Las historias de corrupción,  de acoso, de tráfico de influencia son muchas y se mantienen impunes.
Ahora, en el caso de la filiación política, se juega a que el Partido es el que va interceder por ell@s, pero no el viejo PRI, ahora es el PANAL. Desde antes del examen, los jóvenes aspirantes se ven envueltos en reuniones partidistas, a las que asisten con el sueño de tener la plaza de maestro que les permita ser su sustento de vida. Muchos participan en los cursos improvisados ex profeso para estudiar contenidos que se presume vendrán en el examen; los cursos también se convierten en un filtro ideológico para la participación sindical y partidista en la trinchera de la Maestra Elba.
Algunos de los aspirantes a una plaza magisterial en el examen citado me preguntaban si el examen era legal, porque tenían sus dudas pues ellos no eran hijos de maestros y sabían que a éstos se les estaba dando preferencia. Les contesté que su obligación moral era creer en el proceso. Les dije que la SEP anunció la presencia de un prestigiado organismo que iba a dar legalidad al examen, para que no quedara duda de que los que serían seleccionados eran con base en los resultados del examen.  Les puntualice: “Deben de hacer su máximo esfuerzo y ganar en buena lid, como estudiantes honestos, porque de ello depende que nuestro país cuente con los mejores maestros”.
Sé que el examen no garantiza contar con los mejores profesores, pero eso tuve que callarlo ante   mis, ahora, ex alumnos para salir de paso. El sistema está en una situación extremadamente preocupante. Quienes dirigen la educación lo hacen desde consignas partidistas e intereses que no responden a las expectativas sociales. Realmente el sistema educativo está controlado por grupos que negocian los alcances de las reformas, pero no hay participación suficiente de la base magisterial para que esta situación cambie, por lo que se tendrá que esperar a nuevos tiempos, con exámenes no secuestrados, ni aspirantes desilusionados antes de llegar siquiera a los mismos, no se diga a los resultados de ese  examen en el que sólo uno de siete podrá obtener horas o una plaza inicial. 

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