CLEMENTE VILLAGÓMEZ ARRIAGA
No sé si alcanzarías a votar por AMLO, pero cuánto deseaste
y con qué ganas la caída del dinosaurio de Atlacomulco.
Es una pena tu muerte, pero tu deseo de morir estaba en tus
actos; saludaste y quisiste a cada uno de nosotros con ganas de morir.
Fue una sinceridad inaudita aquella que siempre mostraste en
cada charla obstinada por revivir recuerdos y momentos que no se antojaron para
siempre.
Una tarde, cuando viste que el destino estaba cerca
preferiste mostrar tus ganas por descansar que seguir acariciando la sonrisa de
Ángel y la compañía de tus amigos.
Te fuiste amigo, dejando muchas cosas terminadas, los libros
empezados ya estaban ahí; aquellos que concluiste marcharon contigo, con aquél
que no aspiró más a que a vivir muy a su manera, mostrando toda su ironía
No era humor, eran ganas de mostrar el descontento por un
mundo tan injusto. ¡Cuánta mierda poblando estos pasillos que se inundan con la
hipocresía y la desesperanza!
Cuánto se va a extrañar esa desinteresada forma de hacer
amistades y de crear enemigos: charros, pendejos, mierdas, putos y putas,
priístas y panistas, y otras especies que habitan este mundo tan de todos
Amigo que te vas, quizás no te vea más. Entérate entonces
que los alumnos dijeron de ti que eras el maestro que desean ser: obstinado
nada más que en conocer, en decir, en hablar de historias que asombran y dan
ganas de vivir
Asomaba la alegría y la melancolía en cada charla de salón,
avivada a veces por la llama de una cerveza y el infaltable tufo de un mezcal
traído de no sé qué campo
Descansa, apenas amanece, la madrugada con su frescura te
recibe, Dios está para entonces apenas decidido a mirarte, sin consuelo
despojará de ti todos tus dogmas que niegan su existencia
Aquí tus amigos hablaremos de las pachecadas, a propósito de
aquella Alta traición que recitábamos al calor de unas copas.
Descansa, amigo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario