. PUNTO DE PARTIDA
Es un hecho evidente que en la literatura académica regional hacen falta estudios de primera mano de largo plazo sobre los recientes cambios e innovaciones introducidos en los centros de trabajo (Gee, Hull y Lankshear, 2002, p. 106), particularmente los centros educativos.
¿Dónde quedó la innovación? es para este proyecto la pregunta de partida y de llegada. Como en Crónica de una muerte anunciada, ya se prefigura que sucederá al final. En este caso también se presenta una pregunta con respuesta fácil y predecible. Ya sabemos qué pasó; anunciamos qué acontecimientos envuelven al evento principal, porque también de eso se trata la investigación educativa, de “mostrar lo que todos sabemos” de antemano.
El discurso de la innovación en la escuela pública no es nuevo, desde la década de los setenta la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO (UNESCO, 1975) relanzaba ya un amplio debate sobre la cuestión después de reconocer losgraves problemas de la calidad de la educación en el mundo (Manacorda y Suchdolsky, 1975). Así, desde diversos organismos coadyuvantes de un futuro promisorio para la humanidad, la transformación vertiginosa de las sociedades, la presencia de diversos paradigmas en el campo social y cultural, se fue dando pie a diversas revisiones del discurso y replanteo de los caminos a seguir en la escena educativa, en sus prácticas y en sus políticas.
¿Dónde quedó la Innovación? El discurso en la licenciatura en educación de la Universidad Pedagógica Nacional. Con este trabajo se abre el intento de reconstruir desde el imaginario de un sujeto docente la estructura de un discurso, el de la Licenciatura en Educación, plan ’94, que estuvo presente en la vida académica de una subsede de la Universidad Pedagógica Nacional en el municipio de Tejupilco. Su cierre en ese ámbito se presentó de manera apresurada, accidentada y obligado por las circunstancias en un supuesto escenario de innovaciones en la formación y la práctica docente.
Plantear el análisis, innovación y transformación de la práctica docente propia, implica inicialmente el reconocimiento sistemático de esa realidad educativa, por lo que la herramienta teórica para el análisis juega un papel importante. Entonces, se propuso una primera pregunta: ¿Cuales son los elementos teóricos que dieron sustento al discurso de la innovación dentro de la Licenciatura en Educación, plan ofrecido en la UPN Tejupilco en un periodo de 1994 a 2007? A simple vista era previsible armar una red semántica y lingüística en que pudieran observarse algunas proposiciones teóricas para explicar dicha estructura.
De tal forma, este texto presente resultados parciales de una investigación emprendida desde los propios espacios institucionales de la UPN. Hacer un balance de un programa de licenciatura en uno de sus aspectos permite nuevas formas de concebir en futuros proyectos curriculares. Si lo medular de la licenciatura en Educación fue la innovación, ha podido apreciarse el alcance e impacto en la práctica desde las estructurasdiscursivas; se vio dibujada en los productos existentes: ponencias o proyectos, delineada y expresada, en la cultura pedagógica y la teoría del mismo discurso de la innovación. Este análisis da a la Universidad Pedagógica, en el marco de la Unidad 151, Toluca, y en particular la Subsede Tejupilco, nuevas perspectivas en los diseños curriculares, en el nivel de licenciatura, por construir en el inmediato, mediano y largo plazo.
De ninguna manera la revisión del discurso de la LE 94’ constituye una vuelta al pasado, mucho menos ahora que se avizora dentro de la misma Universidad el diseño de otro plan de Licenciatura en Educación Básica. Antes que todo, es quizá una oportunidad para ubicar un punto de partida. Se inició, entonces, por un acercamiento al asunto de la innovación en el campo que me ha mantenido ocupado. Así, “la innovación educativa llegó a caracterizarse por la aplicación de las teorías organizativas empresariales a la escuela” (Ciscar y Uria, 1994, p. 81); con lo que se le dan cambios en variables como horarios, control de recursos humanos, edificio, mobiliario, programa y procedimientos didácticos. Sin embargo, en los últimos años “la innovación educativa ha destacado como elemento de desarrollo en la vida de las aulas (Matas, Tójar y Serrano, 2004).” Llegando incluso a ser reconocida de acuerdo con Nichols desde 1983, “como aquella idea, objeto o práctica percibida como nueva por un individuo o individuos, que intenta introducir mejoras en relación a los objetivos deseados, que por naturaleza tiene una fundamentación y que se planifica y delibera” (Matas, Tójar y Serrano, 2004). Un cambio que requiere un considerable grado de imaginación y constituye una rotura relativamente profunda con la forma establecida de hacer las cosas y con ello crea fundamentalmente nueva capacidad. En la actualidad la gama de publicaciones existentes al respecto me han permitido aceptar que “el concepto de Innovación Educativa se expresa con claridad cuando hacemos referencia a la introducción de un cambio, se entiende que perfeccionador, en un sistema o situación existente. Se tratapues, de modificar lo existente sin renunciar a lo más positivo o fundamental del mismo” (Neira, 1996).
En el caso específico de México las investigaciones realizadas dentro del sistema educativo nacional, permitieron ver múltiples necesidades relacionadas con la calidad del servicio educativo y apuntaron hacia la necesidad de innovar en el quehacer de los maestros. La mayoría de las investigaciones se circunscribieron -y sucede actualmente lo mismo-, a la escuela pública poniendo énfasis en la calidad educativa, lo que lleva a revisar las posibilidades de la innovación.
En referencia a la institución central en este campo hay una tendencia a realizar investigación que revise su propia marcha y pueda de esta forma avanzar a mejores horizontes. La Universidad Pedagógica Nacional, fundada por decreto presidencial en 1978, después de cumplir un ciclo de institución “niveladora” permitiendo obtener el grado de licenciatura del magisterio en servicio que contaba solo con estudios de normal elemental, o de bachillerato a partir de 2002, -particularmente en las unidades distribuidas en todo el país-, recorre un nuevo camino en el que la modalidad escolarizada le permite ver otros ámbitos que se encuentran unidos a la docencia estratégicamente y son parte de la actividad y del campo profesional referido a la educación.
Se habló, en los albores del año 2000, en distintas unidades UPN distribuidas en el país de otro profesional de la educación: Licenciado en Intervención Educativa, vinculado a campos como el diagnóstico, la evaluación, la consultaría, la asesoría, el desarrollo de programas, proyectos y procesos educativos, tanto de la educación pública, el sector privado y la sociedad civil no empresarial y empresarial. Se exploran líneas como educación inicial, educación de jóvenes y adultos, interculturalidad, inclusión social, gestión educativa y orientación educacional. La tarea que se emprendió desde 1979, cambia ahora de modalidad y se perfila, ya no tanto al aula, sino a otros espacios más abiertos y con otras reglas: las de la empresa, el hospital, los programas sociales, la educaciónmedia superior y superior, la entidad pública no escolarizada, sino formalizada en ámbito social, las organizaciones no gubernamentales, etc.
A su vez, la LE 94’, que abonaba a la reflexión sobre la práctica docente propia; había marcado distancia con otros planes de estudio, como lo fueron el 1979, licenciatura en educación básica, el 1985, licenciatura en educación primaria y preescolar y el 1990, licenciatura en educación primaria y preescolar para medio indígena. En ella se señala el concepto de innovación como el punto medular en la formación de los docentes. El grado es tal al denominar Proyecto de Innovación a la propuesta señalada para obtener el grado de Licenciatura. El proyecto de innovación en sus tres modalidades: de acción docente, de intervención pedagógica y de gestión escolar, es el formato en que hubo de presentarse el resultado de una investigación desde la perspectiva de la investigación acción participativa (IAP) y elementos de la etnografía crítica (UPN, 1994a, p. 47), con la que finalmente el alumno habría de titularse.
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