martes, 1 de noviembre de 2011

PROCESOS EDUCATIVOS EN LAS UNIDADES DE LA UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA DEL ESTADO DE MÉXICO


INTRODUCCIÓN
Desde hace más de 50 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) señalaba que la instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. Sin embargo, la realidad  actual nos muestra cuán lejos estamos de ello, en particular nuestro país. Por ello emprendo esta reflexión sobre la educación superior ahora que estamos pensando reformar a la UPN en el Estado de México.
No creo estar seguro de que “el  programa de “aseguramiento de la calidad” que se verá forzado a emprender la Pedagógica, tendrá que ser mediado por un proyecto que redefina sus esquemas tradicionales a través de una lógica de competencia, depuración y reapropiación de las posiciones más importantes del mercado económico; proyecto que oscilará entre el nuevo modelo de universidad, un centro de excelencia o la institución que reproduce la ambigüedad tradicional frente al magisterio y al Estado”(Miranda, 2001:205). No se tratará de elegir en el mercado las opciones, ni de redefinir algo que nunca construimos de manera consciente como docentes de la Universidad, sino que lo recibimos elaborado y trabajamos, sobre todo considerando nuestras propias condiciones. Quizá un poco jugando que seguíamos un modelo de universidad que, por igual, nunca comprendimos. En ese sentido, esta oportunidad de plantear un modelo de UPN desde los propios sujetos locales, permitirá ahora sí construir, sobre bases que, ciertamente, ya se han construido.
La Universidad Pedagógica Nacional en el Estado de México requiere de una profunda revisión de sus acciones académicas y procesos educativos. Ello implica un análisis cuidadoso de su estructura interna en todos sus aspectos; también redefinir su concepción, que permita una discusión, aprobación y desarrollo de un modelo diferente de universidad pedagógica en la entidad. Hay que admitir que la diversidad del país que tenemos permite afirmar que el Estado de México tiene características distintas al Distrito federal y otras entidades, mismas que deben de considerarse al momento de concebir otros planes y programas de estudio. Debe empezar por reconocerse que la tarea a emprender hace necesaria la participación de la comunidad universitaria en su conjunto, que con sus opiniones y propuestas permita dibujar un escenario deseable, que puntualice las características de un  modelo de institución desde el cual trabajar los próximos años.
El escenario de un país que en lo político tiene enormes dilemas y conflictos entre los actores principales y la propia ciudadanía, permiten prever que en la tarea de impulsar esta propuesta hacia un nuevo modelo habrá de permitir su expresión y posterior negociación en la toma de acuerdos entre todos los profesores, estudiantes y miembros de la comunidad upeneana. En lo político el 2006 no ha cerrado la herida de la ilegitimidad que se le atribuye al poder ejecutivo en la disputa de la izquierda y la derecha por el poder presidencial; en la política universitaria se toma con cautela la existencia misma de la universidad pública, de gran cobertura y de calidad, al sufrir ésta grandes embates de administraciones federales y locales, como es el caso de Jalisco y Guanajuato en que las administraciones locales, -en particular en los dos periodos sexenales recientes- mangonean recursos con afanes de negociación política con tintes ajenos a la tarea educativa.
En el Estado de México a su vez la formación de educadores no es considerada por las autoridades educativas como una opción de “superación personal y progreso” para los jóvenes. De acuerdo con un informe sobre la oferta de educación superior en la entidad, las universidades públicas y privadas como la UNAM, la UAEM, el IPN, la Universidad Mexiquense del Bicentenario, la universidades tecnológicas, los 14 tecnológicos  de estudios superiores, universidad politécnica e intercultural son las únicas que permiten una formación integral de jóvenes, así como una rápida incorporación al mercado laboral (Monroy, 2010). Por lo que respecta a la UPN, centros de maestros y normales nos son mencionadas como opciones y han tenido dificultades innegables, en particular desde que se decreto la descentralización de la educación básica en 1992.
PROCESOS EDUCATIVOS
En tiempos de los rankings las instituciones de educación superior están sufriendo cambios en sus estructuras internas. Aunque tales cambios resultan meros ajustes a las exigencias de esquemas como los de financiamiento es innegable que se tiene que cambiar e innovar. Por ahora los modelos en boga exigen tareas cada vez más complejas a las instituciones y los resultados de las evaluaciones demandan una mirada permanente a los procesos educativos que se dan en cada ámbito. Los bajos resultados hablan de una calidad en ciernes, que requiere construirse y consolidarse. La calidad llegó a constituirse en una demanda central del sistema universitario en su conjunto y se apuntó al fortalecimiento del proceso educativo en general. Pero sin una definición clara de indicadores todo parecía perderse en el vacío, por lo que momentáneamente se busca trabajar en el marco de algunos definidos a la zaga de las políticas universitaria nacionales. La planeación, ejecución y evaluación parecen ser en este momento de la UPN, ejercicios aún carentes de significado estructural y vacío institucional.  La entrega de planes, seguimiento de acciones, entrega de informes parece un ejercicio rutinario, que muy poco aporta a la consolidación de la acción universitaria y en particular al logro de resultados en la calidad de la formación universitaria.
La tarea de proponer un enfoque peculiar y explícito  para la UPN en el Estado de México requiere de la definición del propio proceso educativo. Por proceso educativo  se entiende en el diccionario de las ciencias de la educación como la “sucesión de acciones tomadas intencionalmente con el objetivo de lograr la educación de un individuo; generalmente nos referimos a su educación integral, esto es, formación de hábitos, adquisición de conocimientos y cultura general para la adecuada inserción del individuo en la sociedad a la que pertenece” (p. 1612). En el caso de la UPN, el planteamiento educativo con el que se trabaja ha sido retomado de la combinación de los señalamientos de planes y programas de estudio diseñados por los propios académicos, en particular los de la sede  ubicada en Ajusco, y los que aportan los docentes en sus grupos y espacios institucionales a partir de su propia formación. En todos los casos se establecen debates y comunicaciones esporádicas entre los miembros de la comunidad ubicada en una unidad, sede o subsede, pero muchos de ellos carecen de sistematización como para ser considerados lo suficientemente elaborados y coherentes con la política educativa que se propone desde el Estado. Ello quiere decir que la redefinición de procesos educativos debe darse en diversos niveles y deben mantenerse en permanente discusión sus definiciones y alcances.
De acuerdo con la fuente anterior  “el proceso educativo es, ante todo, un proceso social, por lo que las formas de comunicación que en su desarrollo se logren son básicas para éste; se define la educación como comunicación racional, y como tal es un proceso de tipo interactivo comunicativo, en el que toda autoridad debe ser analizada y razonada” (p. 1612). Lo anterior, hace necesario definir un proceso a partir de un modelo universitario con claros principios pedagógicos en la tarea de enseñar; contenidos disciplinarios y características de la relación pedagógica en el ámbito de la institución y aún en el ámbito social; ya que la universidad no es un ente aislado.  Ello implicará la definición de los límites de la comunicación a establecer    
FUENTES CONSULTADAS
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, (2000) La educación superior en el siglo XXI, Líneas estrategias de desarrollo, una propuesta de la ANUIES.  ANUIES, México.
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (2007), Modelo Universitario Minerva.  Disponible en: http://www.minerva.buap.mx/
Diccionario de las Ciencias de la Educación (2003). Proceso de aprendizaje.  Gil editores, Colombia.
Didriksson, Axel (2005). La universidad de la innovación.  Una estrategia de transformación para la construcción de universidades del futuro. México, CESU, Plaza y Valdés, UNAM.
Miranda López, Francisco (2001). Las universidades como organizaciones del conocimiento. El caso de la Universidad Pedagógica Nacional, México, El Colegio de México/Universidad Pedagógica Nacional.
Monroy Monroy Edith. Gobierno del Estado de México  responde a las demandas educativas actuales, con opciones para los jóvenes. En: Educación 2001 Revista de la educación moderna para una sociedad democrática. Abril 2010: 40-43
Laboratorio de Análisis Institucional del Sistema Universitario Mexicano.  http://laisumuam.org/

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