El debate actual de la reforma y
premisas sociales del modelo educativo. Reflexión emergente en tiempos de
innovación
A
propósito del tema que convoca el II Foro Regional de Educación. Repensar lo
educativo. Tensiones y emergencias, cabe una acotación sobre el término
actual. Wikipedia apunta sobre el
momento presente o el “ahora”, aludiendo a los
acontecimientos que están teniendo lugar en el momento de hablar. Hay también
interpretaciones que nos acercan al instante, al momento presente, ese que se
desgrana cada minuto y, sin embargo, no termina de irse, mientras el objeto de
nuestra preocupación es pensado y debatido colectivamente. La reflexión actual
es la que interpreta los sucesos recientes. “Los sucesos, las mutaciones y las innovaciones
que apelan nuevas maneras de pensar la sociedad” (Maffesoli, 2010: 9). Pues,
“…todo individuo está a la búsqueda del secreto que asegure la permanencia de
la existencia individual y social” (Maffesoli, 2010: 84); es la preocupación de
los políticos, de los intelectuales, y desde luego de nosotros, los profesores;
por eso, hay debate en cada reforma.
Conviene
advertir para el momento con una sentencia tajante de Bauman: “los personajes
que participan en el juego de la vida vienen y se van, y están destinados a
desaparecer y a ser reemplazados muchas veces a medida que el juego avanza”
(2011, p. 95). Lo que se ve en estos escenarios, es la disputa de los actores
sociales por imponerse y alcanzar a participar dentro del programa del Estado,
tendiente a redefinir el rumbo del país. Ante el vacío de políticas, o la
saturación y el hartazgo de ellas, los
personajes sociales quieren aparecer o no ser reemplazados en el juego que
implican las reformas. Es obvio en el recambio interno que se da en el aparato
del gobierno con la recuperación priísta del poder central dentro del Estado
desde antes del 2012.
Aunque
los empresarios de la academia en México se mueven sin banderas partidistas,
los propios actores sociales, reclutan
despachos y consultorías, intelectuales de prestigio o camarillas cultas, atendiendo las exigencias que marcan las modas
y tendencias internacionales dictadas por los respectivos organismos, y desde
luego, la inocultable necesidad de cuidar su propia clientela electoral.
Hay
debates antes de la reforma y después de la reforma. Todos ellos actuales.
Antes de la reforma el debate de las élites que circundan a las decisiones del
poder dentro del gobierno federal concluyó
una etapa con la captura de Elba Esther Gordillo Morales. Meses antes a tal
incidente en el aeropuerto internacional de Toluca, el activismo del Sindicato Nacional
de Trabajadores de la Educación se ejercía para dejar intacto el acuerdo
cupular en torno a la Alianza por la Calidad Educativa, que representó el gran
logro de Elba Esther y su séquito de intelectuales en torno a la revista de
educación y cultura, AZ, encabezado por Emilio Zebadúa.
La
Alianza por la Calidad Educativa se fue
transformando en un membrete de programas oficiales, listas de profesores
promotores del voto, cuadernos de alumnos y libros de texto que asaltaron la
inteligencia y coronaron con sorpresa el creacionismo; festejaron la
alternancia simulada y propusieron la comodidad del no debate en salones llenos
de flores, dejando la calle a aquellos que “no entienden”, que no quieren
aceptar que “México ya cambió”.
Sin
duda, el magisterio quedó pasmado con los puntos que señaló la alianza como las
estrategias para cambiar el sistema educativo, de tal forma que mejorara en su
funcionamiento. Pero el pasmo se quedó en la falta de alternativas. Lo que propuso
la alianza debía hacerse sin regañadientes por cualquier gobierno estatal-local
preocupado por su sistema educacional y más por la pepena de recursos federales
a sus presupuestos. Entonces entró a escena la sospecha sobre las intenciones
transformadoras de la propuesta del gobierno panista. Con el impulso a tal alianza ahora sabemos,
que ha movilizado al magisterio en el asunto de las competencias al convocarnos
a cursar diplomados en tiempos laborables; algunos hemos creído en los planteamientos de
la reforma; propuso un signo que se exploró en los congresos, posgrados y
encuentros que se implementan haciéndonos entender que: Los maestros hemos estado alejados entre sí últimamente, y nos ha
recordado lo necesario que es volvernos
a reunir.
Con
la implementación e imposición de la ACE, se asestó un golpe más a las grandes
mayorías empobrecidas, a los ciudadanos libres y a los trabajadores
sindicalizados al querernos obligar a renunciar a ejercer las libertades y
mecanismos de protección de la materia de trabajo y de una lucha por mejores
condiciones de vida.
Viene entonces la reforma a los artículos 3o. y 73
constitucionales, como la confirmación del destierro de todo precepto y
principio que recuerde la Revolución Mexicana y la tradición de la escuela
pública. A decir de Sañudo, la agenda educativa parece ser el gran tema de 2013
debido a que el gobierno federal decidió impulsar la reforma educativa como uno
de los primeros compromisos derivados del Pacto por México (2014: 2).
Los especialistas en materia de reforma
encuentran en ella elementos dirigidos a acotar el margen de acción del
profesor y a mediatizar sus logros. Hernández destaca tres elementos:
uno es la evaluación, fundamentalmente la correspondiente al
desempeño de los maestros; otro es el servicio profesional docente en lugar de
la carrera magisterial; y en tercer lugar el conjunto de normas que buscarían
regular la actividad laboral del magisterio de educación básica, incluidas las
funciones de supervisión y dirección.
Todos implican procesos en los que el
docente debe de entregar cuentas y resultados por una actividad que no tiene
contemplados mecanismos e insumos que garanticen el éxito de la acción.
Ésta es una propuesta que replantea principios de la
reforma salinista de veinte años antes, que en 1993 proponía igualmente el
reconocimiento del maestros y abría las puertas a la privatización de los
servicios educativos, con la ensalzada participación social. En conjunto con
otra serie de reformas económicas como los acuerdos comerciales y la
privatización de empresas del estado, claves en el desarrollo nacional. Sin
duda, implementando procesos “que
permiten hacer progresar las causas del neocapitalismo y de su orden laboral
global, de formas que ejercen un espectacular impacto sobre las vidas humanas
en todas partes, a menudo con consecuencias nocivas…(Gee, Hull y Lankshear,
2002:11). Así, como resultado de los acuerdos comerciales, se impulsa un nuevo
orden laboral que “está tratando de crear nuevas identidades sociales o nuevas
clases de personas” “nuevos líderes, trabajadores/socios. Resalta la
importancia de disponer de trabajadores plenamente informados, que participen
activamente en la cultura de calidad de la organización y que tengan (y acepten)
plena responsabilidad sobre todas las ramificaciones organizativas de los
trabajos que realicen”. Pero la paradoja es que “los trabajadores en los que se
acaba de delegar el poder y que han
adquirido una reciente capacidad de
«pensamiento crítico» no pueden cuestionar, en realidad, los objetivos,
visiones y valores” (Gee, Hull y Lankshear, 2002: 24) en que se sustenta el
nuevo orden dominante.
Esa es la idea central en el proceso de
participación social dentro de los espacios escolares. Las escuelas donde los
actores participan y son responsables de la organización y de la marcha de los procesos:
autoridades escolares, profesores, padres de familia, incluso alumnos; en
realidad terminan siendo responsabilizados de los pobres resultados que arroja
la pobreza que se administra en las escuelas devastadas por el paso del tiempo
y el olvido gubernamental, por la escases de recursos y la impronta de la
cultura verificacionista de los contenidos escolares vacíos y alejados de las
necesidades de la vida social.
Como actor en el marco actual de reforma educativa,
el SNTE, con una dirigencia acordada desde Los Pinos, la misma noche del
arrestó de Gordillo Morales, se apuró a saludar
“la firma del
Pacto por México signado… por el gobierno federal y tres de los principales
partidos políticos, así como de la presentación …por el C. Presidente de la
República, de la iniciativa de decreto que reforma y adiciona los artículos 3º
y 73 de la Constitución” (SNTE, 2013), porque prácticamente todo lo propuesto ahí
ya había sido exigido por el gremio del magisterio federalizado, se apuran a
decirnos.
En
el caso de otro actor social importante, la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación, la CNTE, destaca la persistencia de su lucha y su
llamado a la desobediencia civil ante la imposición del modelo. Los maestros democráticos se oponen a la
privatización de la enseñanza, y defienden la educación pública y sus
conquistas laborales (Hernández, 2013: 23). En esta coyuntura como en muchas
otras, atrajo para sí la consigna que repudiaba la contrareforma constitucional
impulsada por el peñismo mediante el Pacto por México. Esta lucha tuvo un cenit
importante con el arribo de miles de maestros al centro del país y su
instalación en el zócalo capitalino de la ciudad de México. Con el plantón y la
constante movilización corporal de los profesores de la Coordinadora, también
se alteró la posibilidad de negociación y se implantó perentoriamente en el dogma del “todo o nada”. Los visos de la
crítica fueron desechados y se trasladó la razón a los umbrales del
resentimiento, encajonados en las consignas en contra del sistema, la OCDE, del
SNTE y del peñismo. Algo loable fueron los amparos interpuestos masivamente para evitar
la imposición de un modelo educativo sustentado en la falacia de que todo es
por conseguir la calidad educativa.
Sobre
la reforma la CNTE ha denunciado “no hay nada en ella que
esclarezca hacia donde se quiere caminar en el terreno pedagógico, no hay una
sola idea que aclare cómo terminar con la desigualdad y el rezago educativo en
el que se encuentran 37 millones de personas” (CNTE, 2013: 6). En la propuesta de la CNTE, no sólo cabe
desmontar la dinámica perversa de una educación pública pretendida, que mediatizara a un niño formado en competencias
mucho antes de que tenga visos de lo que represente el mercado de trabajo, para servir a la empresa y al sistema
neoliberal. Si no, también impartir
educación que haga crecer a los pupilos, que desarrolle sus capacidades y
maduración; que desarrolle o perfeccione las capacidades intelectuales y
morales del educando por medio de preceptos, ejercicios y ejemplos (Hernández,
2013: 12). Una propuesta, en la que cabe la sorpresa de enseñar a soñar, cosa
que no permitiría la actual reforma, que no tiene manera de medir los sueños
desde su enfoque verificacionista.
Sabido
es que el actual sistema se sustenta en el consumo de objetos. Es un sistema
fundado en la idea de innovación. Bauman
nos advierte que “en el mundo de la modernidad líquida, la solidez de las
cosas, como ocurre con la solidez de los vínculos humanos, se interpreta como
una amenaza”. Hoy se anuncia en televisión e internet una cantidad innumerable
de productos innovadores. Una propuesta
aséptica de consumo con el móvil del atraco per
se; y aún más el robo financiero legalizado y esclavizante, considerando
que ahora no hay objetos de uso permanente, pues, “la alegría de «deshacerse»
de las cosas, de descartarlas, de arrojarlas al cubo de la basura, es la
verdadera pasión de nuestro mundo” (Bauman, 2005: 29) Hay en este mercadeo con agentes permanentes
visitando tu casa, y asaltándote desde la televisión de paga, todo un sistema que tiene sustento en el
intercambio de todo como la forma de vida útil en sí misma.
Un
nuevo modelo, pero con viejos problemas,
es el dilema de la reforma. Muchos son en realidad sus dilemas: “Si se busca el
establecimiento de una formación integral, ¿por qué entonces un modelo por
competencias en la educación básica?. ¿Por qué ante una formación para una
sociedad del conocimiento y de la información plantea contenidos básicos?
Lo básico indispensable es una postura
minimalista. Recrea la sombra del reduccionismo y el fantasma del
adoctrinamiento. Saber sólo los mínimos de conocimientos, habilidades y valores
para poder conducirse en la vida. Algo así como una cartilla como la esencia de
la moral pública. Nada más limitante para el sujeto de una sociedad de la
información y el conocimiento; una sociedad intercultural, plural, abierta a las innovaciones y manifestaciones
inéditas, de un sujeto inconforme incluso con sus propias visiones.
Por
el lado de la ciudadanía, lejos de estar
preocupados por la baja calidad educativa, en el corazón de un gran sector
social, se extraña la educación con la participación comunitaria; al profesor o profesora comprometidos, que
laboraron sin tener doble plaza o bono productivo, doble jornada, por el simple
agradecimiento a una comunidad o colonia que los estimaba y aceptaba en su seno.
El
profesor con alumnos felices estudiando en grupo, gestor e impulsor del deporte
en la colonia, que integró equipos de fútbol y organizó festivales en que la
comunidad tenía la oportunidad de verse y convivir, sin que ello se convirtiera
en congregación de vecinos con un partido político. La maestra impulsora de
clubes de ajedrez, danza, bailes tradicionales en día de las madres y la
llegada de la primavera, de grandes ofrendas en día de muertos y posadas
decembrinas fuera de los horarios oficiales.
La
profesora que animaba la competencia académica por filas, que trajo los
talleres de costura, de deshilado, de repostería, y aprovechaba la ocasión para
promover su venta de productos por catálogo, porque su quincena era sagrada y
necesitaba algo “extra” para cubrir sus necesidades personales. Todo sin
Carrera magisterial.
Pero, “cuando la confianza
no tiene terreno firme para echar raíces, el coraje necesario para correr
riesgos, asumir responsabilidades y contraer compromisos a largo plazo, se
desvanece” (Bauman, 2011: 95). Nace entonces el Servicio Profesional Docente
porque es un lugar común señalar que el programa de carrera magisterial quedó
envuelto en escándalos de tráfico de claves para allegados a las cúpulas
sindicales y administrativas del sistema educativo, y que los reconocimientos y
premios se han otorgado de manera discrecional como pago a favores políticos, o
incorporación de escépticos a los grupos del poder local. Incluso los diplomas y becas a estudiantes en
las escuelas de todos los niveles han circulado al ritmo que se mueven las
relaciones e influencias de los padres y profesores en sus respectivos ámbitos
y redes sociales.
Finalmente, un gobierno que propone cárcel a los
profesores por protestar para salvaguardar sus derechos laborales y conquistas
históricas, pisa el umbral del
totalitarismo, la emergencia del presidencialismo despótico, junto con
el desprecio al dialogo y a la libertad de expresión. Son los resultados del Pacto por México, que
raya en la más absurda imposición a un pueblo que caracterizado por su nobleza
terminó siendo despreciado. Pareciera que no queda más que asumir con Bauman
que: “es un mundo duro, en el que los derrotados sufren la derrota porque se la
han buscado, y donde los fracasados no pueden culparse más que a sí mismos,
privados del derecho a reclamar compensación, o aunque fuere compasión, por su
infortunio”.
Notas que avisan de los tiempos vividos...
ResponderEliminarDe los que vendrán...
ResponderEliminar